El Apoyo Conductal Positivo (ACP) es un grupo de estrategias basadas en la investigación y usadas para mejorar la calidad de vida y reducir la conducta problemática, enseñando nuevas aptitudes y haciendo cambios en el entorno de la persona. El Apoyo Conductal Positivo combina:
1. resultados valiosos;
2. ciencias del comportamiento y biomédicas;
3. procedimientos comprobados; y
4. cambios sistémicos para mejorar la calidad de vida y reducir la conducta problemática.
Resultados evaluados. En el pasado, las estrategias de intervención se diseñaron para reducir el comportamiento problemático sin considerar cómo estas intervenciones podrían afectar otras áreas de la vida de un sujeto. Una única intervención, implementada para reducir la conducta problemática, a menudo daba como resultado planes de apoyo conductales con un enfoque restringido. La efectividad del plan de apoyo conductal actual se juzga a través de diferentes estándares. Las estrategias del Apoyo Conductal Positivo (ACP) se consideran efectivas cuando las intervenciones dan como resultado el aumento del éxito del sujeto, de la satisfacción personal y la mejoría de las interacciones sociales positivas a través de los entornos laborales, académicos, recreativos y comunales. Entre las ganancias valiosas se encuentran el aumento de la calidad de vida según la definición de las preferencias y las necesidades únicas del sujeto y los cambios positivos en el estilo de vida que fomentan la inclusión social.
Ejemplo
Ellen es una niña de 14 años con discapacidades graves que vive en su hogar junto con dos hermanos. A pesar de que a Ellen le gusta salir a comer, seis meses atrás comenzó a pellizcar a otra gente en los brazos y piernas, a veces les provocaba moretones o enrojecimiento. Los padres de Ellen estaban preocupados porque la conducta problemática de Ellen enojó a muchos dueños de restaurantes que solicitaron que no volviera a sus establecimientos. El equipo de apoyo conductal decidió intervenir para que Ellen evitara todos los restaurantes en que tuviera que ingresar y sentarse, por el contrario, la alentaron a que ordene su comida en restaurantes donde no tuviera que descender del automóvil.
La intervención de la conducta que usó el equipo de Ellen se enfocó sólo en reducir los episodios de comportamiento problemático al evitar los lugares públicos. A pesar de que esta intervención puede ser efectiva para reducir la agresión, Ellen nunca aprenderá las habilidades que necesita para socializarse en su comunidad exitosamente. Las conductas problemáticas ocurren por una razón y a menudo los sujetos tienen conductas problemáticas para comunicar lo que quieren o necesitan. Es necesaria una evaluación de por qué Ellen tiene conductas problemáticas para crear un plan de apoyo conductal efectivo. Por ejemplo, el equipo puede descubrir que Ellen no puede predecir qué ocurre en su vida diaria y pellizca para obtener un resultado predecible: Que la lleven a su casa. Enseñarle a Ellen a comunicarse cuando quiere irse a su casa podría ser una intervención efectiva que le permitirá continuar con actividades placenteras en sociedad y a mejorar sus habilidades sociales. Podría diseñarse otro tipo de intervención de Apoyo Conductal Positivo para cambiar el entorno, entonces Ellen tendría una menor probabilidad de manifestar conductas problemáticas. Por ejemplo, los padres de Ellen pueden hacer más predecible el entorno al crear un horario con dibujos para ayudar a Ellen a predecir qué actividades vendrán a continuación. El horario con dibujos le brinda una indicación visual a Ellen para que pueda ver cuándo finaliza una actividad, cuándo comienza la otra y le permite realizar elecciones con respecto a cuándo suceden las actividades. Este tipo de intervenciones de apoyo conductal positivo dan como resultado una mejor calidad de vida al mejorar las interacciones sociales positivas, establecer la predicción, alentar las elecciones y asegurar un alto nivel de participación en la comunidad.
Ciencias del comportamiento y biomédicas. El Apoyo Conductal Positivo se basa en las ciencias del comportamiento y biomédicas. La investigación en el análisis del comportamiento aplicado ha demostrado la importancia de analizar la interacción entre la conducta y el entorno. Desde esta perspectiva, se considera que la conducta tiene un propósito y está controlada por factores del entorno que pueden cambiarse. La evaluación y las estrategias de intervención del Apoyo Conductal Positivo se basan en la investigación del análisis de la conducta aplicada y hacen hincapié en la importancia de implementar estrategias de intervención que sean efectivas en los entornos naturales diarios.
La evaluación y las estrategias de intervención del Apoyo Conductal Positivo también se basan en la ciencia biomédica. En el pasado, las intervenciones conductales y psiquiátricas se trataban por separado con muy poca colaboración entre los consultores de la conducta y el personal médico. La información relacionada con el estado psiquiátrico de un sujeto y el conocimiento de otros factores biológicos puede ayudar a los profesionales a comprender la interacción entre los factores psicológicos y del entorno que influyen en la conducta.
Ejemplo
Allen es un hombre soltero, de 34 años, que tiene un diagnóstico doble de leve retraso mental y enfermedad mental, que incluye esquizofrenia paranoica y desórdenes depresivos graves. Se le han recetado una variedad de medicamentos, incluso tioridazina, clorpromazina y litio. Allen tiene un largo historial de agresiones y otras conductas problemáticas que lo llevaron a múltiples lugares adoptivos durante su niñez y lugares de detención juvenil. La conducta problemática de Allen ha dado como resultado transiciones frecuentes hacia una cantidad de hogares sustitutos para adultos y apoyo para el entorno familiar. Una de las metas personales de Allen ha sido vivir en su propio hogar en la comunidad con un apoyo mínimo.
La meta de Allen se logró cuando se mudó solo a una casa de dos habitaciones muy espaciosa con apoyo intermitente del personal. Sin embargo, después de que Allen se mudó a su nueva casa, comenzó a informar que la gente se asomaba en sus ventanas y que sus vecinos lo miraban. También creía que personas de diferentes programas de televisión hablaban sobre él. Allen estaba continuamente agitado, comenzó a hablar sobre adquirir armas para protegerse y les gritaba a sus vecinos desde la puerta delantera de su casa mientras gesticulaba en forma amenazante.
El consejero y el personal de apoyo de Allen realizaron una evaluación para comprender mejor por qué Allen tenía problemas. Descubrieron que los síntomas de enfermedad mental aumentaban drásticamente cuando sucedían cambios importantes en su vida o cuando se enfrentaba a situaciones muy desafiantes. Las intervenciones pasadas que habían tenido éxito principalmente consistían en cambios de medicación. En el caso de Allen, los síntomas de enfermedad mental hacían más probable que malinterpretara los acontecimientos del entorno comunes como amenazadores, por eso, provocaban la agresión (por ejemplo, gritos o amenazas a los vecinos). En realidad, Allen todavía no había conocido a sus vecinos y la agencia de apoyo para el entorno familiar no tenía un programa predecible para comunicarse con Allen. Las ventanas de la sala de estar no estaban cubiertas y no brindaban intimidad en esa sala en particular.
La información ayudó al equipo de Allen a desarrollar intervenciones para abordar tanto los factores psicológicos como los del entorno que contribuían a los problemas de Allen. El consejero se reunió con Allen, lo ayudó a considerar explicaciones alternativas para las interpretaciones paranoicas y delirantes que le había atribuido al nuevo entorno. Allen se reunió con su psiquiatra quien ajustó su régimen de medicamentos. El equipo también desarrolló estrategias para cambiar las variables del entorno que contribuían a la conducta problemática de Allen. Allen se presentó a los vecinos, se instalaron persianas en las ventanas de la sala de estar y se trabajó con la agencia de apoyo para crear un programa para organizar cuándo los miembros del personal podrían realizar las visitas y así hacer más predecible su vida. La cantidad de apoyo del personal fue disminuyendo a medida que la conducta de Allen mejoraba. En unas pocas semanas, los síntomas de enfermedad mental de Allen menguaron y la conducta problemática disminuyó en forma significativa. Allen comenzó a expresar sentimientos de seguridad y satisfacción relacionados con su nuevo hogar.
Este caso de estudio se adaptó de: Baker, D.J., Blumberg, E.R., Freeman, R, Wieseler, N. (2002). ¿Se pueden considerar los desórdenes psiquiátricos como operaciones de establecimiento? Evaluación funcional y enfermedad mental. Mental Health Aspects of Developmental Disabilitiesm 5m 118-124.
Procedimientos comprobados. Las intervenciones individuales en el análisis conductal aplicado se han comprobado usando un método de investigación llamado diseño de sujeto único. Los diseños de sujetos únicos son muy efectivos cuando se estudia una cantidad pequeña de variables que influyen la conducta de una persona. Sin embargo, a menudo, los profesionales implementan intervenciones múltiples al tratar con múltiples variables en sistemas complejos y que cambian constantemente. Por lo tanto, se necesitan una cantidad de estrategias de investigación diferentes para evaluar el éxito del plan de apoyo conductal. Estas estrategias van más allá de los experimentos de sujeto único que aíslan una variable y mantienen todas las otras constantes. Los profesionales del apoyo conductal positivo implementan intervenciones en el nivel del sistema para asegurar el éxito de las intervenciones múltiples al trabajar con entornos diarios. Los datos recopilados para evaluar los resultados del apoyo conductal positivo pueden abarcar medidas de evaluación del programa, investigación cualitativa, encuestas, escalas de calificación, entrevistas, análisis correlacionales, observación directa y datos de autoinformes.
Cambios sistémicos. Muchos planes de apoyo conductales positivos excelentes nunca se implementan debido a problemas significativos de organización. Estos problemas se pueden relacionar con la asignación de las fuentes, los temas del desarrollo del personal, la creación del equipo, la colaboración y en qué medida el plan de apoyo conductal positivo se adapta bien a la gente que lo implementará. Las estrategias de evaluación e intervención que consideran el entorno más amplio dentro de una organización u hogar son necesarias para asegurar el éxito de un plan de apoyo conductal positivo.
Prevención. Todos los días se usan estrategias reactivas para responder a muchos tipos de problemas diferentes que se van encontrando. A menudo, las crisis del entorno que dan como resultado la muerte o discapacidades ocurren antes de que se consideren las soluciones posibles para limpiar la contaminación local. Los sistemas carcelarios se basan en nuestra reacción ante los crímenes de la sociedad. Mientras tanto, no se abordan los problemas sociales que propician estos crímenes. Las escuelas han confiado principalmente en el castigo y las prácticas de exclusión para abordar la mala conducta de los alumnos. Se implementaron planes de apoyo conductal individualizado en respuesta a la ocurrencia de conductas problemáticas. La cita ".el mejor momento para intervenir las conductas problemáticas es cuando no están sucediendo," (Carr et al., 1994, pp. 15) se refiere a la importancia de prevenir la conducta problemática actuando antes de que surja el problema. Enseñar habilidades sociales y diseñar entornos predecibles y positivos puede disminuir la necesidad de estrategias más reactivas.
La idea de dedicar tiempo y energía para crear un entorno que reduzca la conducta problemática a veces se enfrenta a cierta resistencia. Una respuesta común es "No tengo tiempo para desarrollar un plan de apoyo conductal positivo". Es importante comprender que poner el énfasis en la prevención creará el marco para sufrir menos crisis en el futuro. El tiempo que lleva prevenir el acontecimiento de la conducta problemática, sin dudas, vale la pena para aquellos sujetos que han participado del proceso. Las estrategias preventivas pueden ser mucho menos estresantes y consumir un menor nivel de energía emocional cuando se la compara con el tiempo que se gasta en enfrentar las crisis. En muchos casos, la razón por la cual una persona no tiene tiempo para implementar estrategias preventivas se debe a que está ocupada en responder a las conductas problemáticas. A menudo, los enfoques reactivos son necesarios en los planes de apoyo conductales positivos, en especial, durante los momentos de crisis. Sin embargo, los planes de apoyo conductal positivo incluyen enfoques preventivos que, junto a intervenciones reactivas, proveen apoyo a los sujetos en sus vidas diarias.
Normalización e inclusión. La normalización es el principio filosófico de que todos los sujetos, sin importar sus habilidades o las circunstancias, deben vivir en el mismo entorno que el resto de las personas y tener las mismas oportunidades laborales, domésticas y recreativas. El propósito de la normalización es similar al del movimiento de los derechos civiles que pone el énfasis en los derechos de los grupos formalmente privados de los mismos y su inclusión en la sociedad. El movimiento de inclusión en la educación se basa en la misma filosofía. La inclusión abarca políticas y sistemas cambiantes para evitar aulas segregadas y escuelas para alumnos con capacidades diferentes. En los entornos de los adultos, los que están a favor de la inclusión defienden el empleo con apoyo e integración y el movimiento hacia condiciones de entorno más independientes. El apoyo conductal positivo abarca estas metas filosóficas y provee estrategias que pueden apoyar la normalización y los esfuerzos de inclusión.
Valores centrados en la persona. A menudo, a las personas con discapacidades y a los niños con necesidades se los ubica en situaciones que no pueden controlar. Se les dice qué hacer y tienen muy poco o nada de poder en sus vidas. Esto, a su vez, puede llevar a conductas que comunican una sensación de impotencia y que muchas veces otras personas del entorno las consideran problemáticas. El apoyo conductal positivo provee estrategias para mejorar la dignidad personal y aumentar las oportunidades de realizar elecciones. Entre los procesos que ponen el énfasis en los valores centrados en la persona están la planificación centrada en la persona, la autodeterminación y los enfoques integrales.
La planificación centrada en la persona se refiere a los procesos específicos para identificar el estilo de vida que prefiere un sujeto e involucrar profesionales y otros en la creación de metas que ayudarán al sujeto a alcanzar una forma de vida más ideal. La autodeterminación se refiere hasta qué punto un sujeto se involucra en actividades como elecciones y toma de decisiones, resolución de problemas, establecimiento de metas personales, autocontrol y autodefensa. Un proceso que incorpora tanto una planificación centrada en la persona como una filosofía de la autodeterminación se lo denomina enfoque integrador. Los planes integradores se conducen considerando las necesidades individuales en lugar de los servicios disponibles. El proceso integrador pone el énfasis en las fortalezas del sujeto, se enfoca en satisfacer las necesidades de éste en las diferentes esferas de la vida y se basa en la hipótesis de que si las necesidades de un sujeto se satisfacen, la conducta problemática disminuirá naturalmente.
Perspectiva del ciclo vital. Los cambios en la calidad y el estilo de vida de un sujeto no ocurren inmediatamente. Las estrategias de apoyo conductal positivo darán como resultado cambios en el tiempo a medida que un sujeto realiza transiciones de vida normales y se encuentra con nuevos entornos y personas. Se necesitan nuevas habilidades a medida que surgen situaciones inesperadas que requieren que el sujeto aprenda a adaptarse exitosamente a estos eventos. Una perspectiva del ciclo vital sugiere que el apoyo conductal positivo es un proceso que nunca acaba y que se mide con el paso de los años y no en días o meses.
Enfoques basados en el equipo. En el pasado, los planes de apoyo conductal los escribía un experto en conducta, quien brindaba un informe que describía cómo se implementaba ese plan. La suposición era que se necesitaba un plan para corregir o cambiar un sujeto para poder disminuir la conducta problemática. La suposición implica que el problema yace en el sujeto. Sin embargo, la conducta no se produce en un vacío. La mayoría de las conductas suceden dentro de una red o sistema social y cambiar una red social necesita un enfoque basado en el equipo.
Realizar modificaciones a los entornos y enseñar nuevas habilidades ubica naturalmente la responsabilidad del cambio conductal en los sujetos dentro de la red social. A pesar de que puede ser útil solicitar apoyo adicional de asesores externos, los planes de apoyo conductal positivo exitosos se crean en colaboración con todos los sujetos dentro de los entornos sociales en los que vive un sujeto.
Intervenciones multicomponentes. Es raro encontrar una intervención conductal que tenga éxito en todas las situaciones y los entornos. La conducta problemática puede suceder por diferentes razones, en distintos entornos y contextos. Algunas estrategias de intervención son muy específicas para ciertas rutinas y entornos problemáticos. Otras intervenciones abordan cambios más grandes en el estilo de vida, los que están dirigidos a mejorar la calidad de vida y la inclusión social. Los planes de intervenciones multicomponentes también involucran sistemas organizacionales cambiantes al aumentar el desarrollo del personal, la reorganización de los recursos y las estrategias de gestión cambiantes.
A pesar de que ciertas conductas problemáticas pueden parecer extrañas o insignificantes a primera vista, muchas veces tienen un propósito para el sujeto. Los niños y los adultos con discapacidades que no tienen muchas oportunidades de poseer el control sobre sus vidas encuentran maneras de satisfacer sus necesidades a través de conductas que pueden dar como resultado lo que ellos desean. De esta manera, la conducta problemática sirve como una forma de comunicación. En muchos casos, un sujeto muestra conductas problemáticas para obtener algo que desea o para escapar de algo que no quiere.
Funciones sociales. Por ejemplo, un niño aprende con el tiempo que gritar y llorar atrae la atención de un adulto rápidamente. Un sujeto de mayor edad con discapacidades que le impiden moverse por sí mismo se golpea la cabeza y se muerde la muñeca porque sabe que alguien del personal responderá y lo ayudará a moverse hacia otro sector de la casa. En otras situaciones, la conducta problemática puede sostenerse para escapar de situaciones desagradables o difíciles. A una niña que se comporta mal en la clase, se la envía a la dirección y de esta manera, se le permite evitar un tema que considera aburrido o demasiado difícil. Un joven con una discapacidad aprende que al escupir y maldecir puede escapar de una habitación ruidosa o superpoblada que encuentra desagradable.
Funciones psicológicas. En algunos casos, los sujetos pueden mostrar conductas problemáticas que se sostienen por funciones fisiológicas. Algunos sujetos con discapacidades se golpean o se meten los dedos en los ojos para tener una experiencia visualmente estimulante. Otros sujetos a los que se les diagnostica desórdenes de estrés postraumático reaccionan violentamente a ciertas indicaciones del entorno o a personas con ciertas características. Un niño activo que ha estado sentado todo el día mostrará conductas problemáticas para liberar la energía contenida. Es importante comprender cómo el entorno puede aumentar o disminuir las conductas problemáticas incluso cuando un sujeto muestra conductas problemáticas que se sostienen por funciones psicológicas.
Es necesario comprender la función que sostiene una conducta problemática para diseñar una intervención efectiva. Las intervenciones pueden abarcar la modificación del entorno a través del cambio de la forma en que se presentan las actividades para que se le brinde más apoyo al sujeto para asegurar el éxito. Otras intervenciones pueden involucrar la enseñanza de nuevas capacidades de comunicación que le permitan a la persona pedir ayuda o terminar una tarea. Como miembro del Instituto de Kansas para el Apoyo Conductal Positivo, su rol será facilitar los equipos que apoyan a los sujetos que están demostrando conductas problemáticas. Ayudará a otros a buscar activamente las funciones que sostienen una conducta problemática. Una de las habilidades más importantes en el apoyo conductal positivo es aprender a escuchar a los niños y a los adultos con o sin dificultades. En este caso, escuchar se refiere a ".el acto de atender cuidadosamente a lo que se dice y también a lo que se quiere decir, observar las acciones como comunicación y con mayor profundidad, a tener la predisposición de tomar seriamente la vida de los otros". (Lovett, 1996, p. 30).
El modelo de interacción coercitiva se refiere a un proceso que se desarrolla entre dos individuos que llevan a una serie en aumento de respuestas negativas hasta que una persona se rinde y la otra "gana". Las interacciones coercitivas se desarrollan entre dos personas cuando una persona muestra conductas negativas para obtener un resultado social. La otra persona responde de manera igualmente negativa. El iniciador de este intercambio aumenta la intensidad de la conducta negativa original. El intercambio que se desarrolla entre los dos individuos aumenta en intensidad hasta que uno de ellos se rinde. La persona que se rinde se refuerza con la finalización de la situación desagradable. El otro sujeto obtiene el resultado social deseado y es más probable que inicie una interacción negativa en el futuro.
Un resultado importante de este "baile coercitivo" es que la conducta de ambos sujetos cambia a lo largo del tiempo. Con la exposición reiterada a estos modelos de interacciones, puede aumentar la intensidad de la respuesta y esto llevar a niveles cada vez más altos de conductas problemáticas. Uno de los modelos de interacción coercitiva más comunes puede observarse entre un padre y un hijo en un supermercado. El niño comienza a lloriquear y le pide repetidas veces a su madre algún dulce mientras están en la fila para la caja. La madre del niño responde con un no y le pide que deje de lloriquear. El niño comienza a llorar y a aumentar el volumen de su voz. La madre reprende al niño y continúa esperando en la fila. El niño comienza a gritar fuerte y a arrastrase por el piso mientras que los otros compradores miran y dan miradas de desaprobación. La madre, avergonzada por la escena, le da el dulce al niño y le dice que no pida nada más.
Este niño aprende que llorar y gritar dará como resultado que su madre le dé el dulce y es probable que incurra en el mismo comportamiento en el futuro. La madre del niño se refuerza por la eliminación de una situación muy embarazosa y será más proclive a rendirse ante el niño en el futuro.
La madre y el niño han aprendido a recompensarse el uno al otro por sus comportamientos inapropiados, un modelo de interacción pueden tener graves efectos a largo plazo:
Un plan de apoyo conductal positivo eficaz comienza con una evaluación de la conducta funcional (ECF). La evaluación de la conducta funcional es un proceso de resolución de problemas que ayuda a crear una hipótesis sobre la función que sostiene la conducta problemática del sujeto. El objetivo principal de la ECF es reunir información para respaldar su hipótesis y usar esta información para diseñar el plan de apoyo conductal positivo.
Un primer paso importante antes de comenzar una ECF es comenzar una planificación centrada en la persona (PCP). Ya que la conducta problemática puede ser el resultado de una calidad de vida poco ideal, la PCP puede disminuir naturalmente la necesidad de intervenciones más complejas y proveer información importante sobre el estilo de vida preferido por un sujeto que se incluirá en la ECF.
Inicio. El proceso de ECF también reúne información más específica sobre el entorno del sujeto, incluso rutinas diarias. Esta información se usa para identificar: los acontecimientos que preceden inmediatamente a la conducta problemática, las habilidades, las fortalezas individuales y la función que sostiene la conducta problemática. Se reúnen y comparan los detalles sobre los entornos en que el individuo tiene éxito con las situaciones más problemáticas. Los factores fisiológicos que pueden estar asociados con la conducta problemática se incluyen en la ECF. De hecho, se debería programar una evaluación física rutinaria antes de la ECF para descartar cualquier problema de ese tipo. En casos más complicados, las reuniones incluirán la presencia de personal médico que pueda contribuir a una mejor comprensión de los temas fisiológicos y psiquiátricos complejos.
Implementación de la evaluación de la conducta funcional. El proceso ECF se individualiza para cada persona y los tipos de herramientas de evaluación necesarias pueden variar. No existe una herramienta o paquete de evaluación que pueda usarse en todas las situaciones. En situaciones muy complicadas, un equipo puede buscar apoyo externo de un profesional experto en conducta, para ampliar el control y la evaluación. En la mayoría de los casos, sin embargo, se necesita un enfoque menos formal. Sin importar la complejidad de una conducta problemática, el proceso de evaluación conductal funcional se mantiene igual.
Se pueden usar una cantidad de herramientas para realizar una ECF. A menudo, las entrevistas con los miembros del personal, los padres, los maestros, el niño o el adulto y otros individuos importantes son el primer paso para reunir información. La información concerniente a la salud física y los diagnósticos médicos actuales de la persona se obtienen junto con la evaluación de las habilidades sociales y de comunicación de la persona. Las preferencias del individuo y sus oportunidades de realizar elecciones son variables importantes para considerar. Las observaciones del sujeto en su entorno natural brindan evidencia adicional con respecto a la función que sostiene la conducta problemática. En algunos casos, puede ser necesario cambiar elementos sistemáticamente dentro del entorno para comprobar si esas variables del entorno se asocian con el acontecimiento de la conducta problemática.
Al realizar una ECF, es importante considerar todos los aspectos de la vida de la persona ya que los problemas de un entorno pueden llevar naturalmente a otras situaciones. Por lo tanto, una ECF puede realizarse en el hogar, la escuela y otros entornos de la comunidad del individuo según sea necesario. Además, la ECF se considera un proceso en curso, no un acontecimiento que sucede una sola vez. Un sujeto está constantemente enfrentando nuevos desafíos y conociendo nuevas personas. La ECF tiene la intención de ser un proceso de resolución de problemas que se repite en forma sistemática a lo largo de la vida del sujeto.
La importancia de la evaluación de la conducta funcional. A veces hay una resistencia de los miembros del equipo cuando se les solicita que ayuden a realizar una ECF. Los miembros del equipo pueden decir que no tienen tiempo suficiente para perder en implementar una ECF y que preferirían intervenir inmediatamente. A pesar de que saltear la ECF puede parecer que requiere un menor esfuerzo, a veces, gastamos más energía cuando no nos tomamos el tiempo para desarrollar y probar nuestras hipótesis. La información recabada durante una ECF aumentará la probabilidad de que el plan de apoyo conductal positivo tenga éxito. Dedicarle tiempo a la evaluación, la resolución de problemas y la implementación de estrategias de apoyo conductal puede disminuir la cantidad de tiempo y esfuerzo que pierde en responder a las conductas problemáticas.
Cuando haya completado la evaluación de la conducta funcional (ECF), tendrá una hipótesis con respecto a la función que sostiene la conducta problemática de una persona y los detalles que pueden usarse para modificar el entorno y enseñar nuevas habilidades sociales. El sujeto y su equipo utilizan la evaluación de la conducta funcional para crear un plan de apoyo conductal positivo eficaz. En los próximos módulos, aprenderá a usar la información de la ECF durante las sesiones donde se proponen ideas, para elegir intervenciones que reemplacen conductas problemáticas por nuevas habilidades sociales, para diseñar entornos positivos y enfocados en la prevención.
El plan de apoyo conductal positivo escrito, contendrá instrucciones para la gente responsable de diseñar e implementar cada una de las intervenciones seleccionadas. La participación del círculo de personas que apoya a un sujeto en el proceso de planificación es una característica esencial del apoyo conductal positivo. Los padres, hermanos, amigos, miembros de la familia completa, vecinos y personal, son ejemplos de individuos que pueden participar en la planificación e implementación del apoyo conductal positivo. Puede haber una cantidad de entornos en los que las intervenciones se implementan con inclusión del trabajo, el hogar y la escuela. Los restaurantes, los parques y los campamentos, las galerías de arte y los museos, las iglesias, los lugares donde se practican deportes, los natatorios públicos y los cines son sólo algunos ejemplos de entornos en los pueden implementarse las intervenciones.
El plan de apoyo conductal positivo también describe cómo decidirá el equipo que las estrategias de intervención seleccionadas valen la pena. Las instrucciones para la recopilación de datos destinadas a evaluar intervenciones, se detallan en el plan de apoyo conductal positivo. Los tipos de datos incluirán observaciones de la conducta del sujeto e información relacionada con intervenciones más amplias en el estilo de vida.
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